Cinco años, o siete dependiendo de lo que quisiste estudiar, una pequeña parte de tu vida, que circuló en base a libros, investigaciones, exámenes casi imposibles, presentaciones y exposiciones que te impedian dormir, una dieta a base de cafe y galletas, un desprendimiento total de tus relaciones interfamiliares y lo peor de todo, la batalla final, el ultimo escalón para llegar al Valhala, la sustentación de tu tesis, la brecha que te separa de un estudiante común con el profesional que aspiras ser, pero todo este proceso, toda esta lucha, ¿para qué?
Una persona me dijo: "de que sirve mi profesión si solo me dedicare a hacer trabajos para personas que puedan pagarme y no para aquellos que también merecen un trato digno al alcance de sus posibilidades". Es la pura verdad, la mayoría de nosotros estudia una profesión que le de estabilidad economica, simple y sencillo, no estudiamos para crecer como personas, ni siquiera llevados por nuestra pasión, por algo que nos guste de sobremanera, elegimos carreras costosas, que retribuyan pagos elevados, que nos den casas de tres pisos y carros del año, que permitan gritar a los cuatro vientos que nuestros hijos estudian en colegios particulares cuya pensión mensual alcanzaría para pagar la educación de cincuenta niños pobres por un año, nos manchamos las manos con el verde de los billetes y no con el sudor del esfuerzo.
De que sirve el trabajo que realizas si es totalmente opacado por un trozo papel de algodon lleno de tinta invisible, marcas de agua y hologramas, de que sirve las desveladas si pierdes lo mas importante del ser humano, la sensibilidad, poco a poco te conviertes en una criatura oscura y siniestra, que se mueve al ritmo metalico de las monedas, que danza al compas de cheques abultados de ceros. Es tan lamentable ver doctores que no se preocupan siquiera el nombre del paciente que atienden, para ellos solo son numeros de habitación y camas, abogados que por un pequeño "plus" consiguen dejar libre a algún estafador que hizo fortuna a cuesta de los pobres o a algún violador que satisface sus instintos primarios con niñas de doce años, gente que ya no tiene corazón ni alma, hasta llegar a los trabajos de moda con el "boom" de la minería, el mayor ejemplo de la codicia sin control, capaz de destruir selvas, grandes campos forestales, lagunas, sin olvidar mencionar la contaminacion por emanaciones, metal en el agua, que afecta a los pobladores de zonas aledañas a sus excavaciones, malogrando cultivos, enfermando a sus niños, etc.
Y yo me pregunto, ¿para eso estudiamos?, ¿para eso nos jactamos de ser mejores que otros?, ¿ese será nuestro paso por la tierra?, ¿un paso sin gloria pero con mucha pena?, hasta donde a llegado la deshumanización, hemos pasado de ser la epoca de la modernización para llegar a la epoca de la "monedización".
Las escuelas de formación, las universidades (incluidas las que se pelean por ser denominadas "catolicas", "pontificias", etc), todo lugar que diga formar profesionales debe de tener como objetivo, como meta, generar profesionales humanos, que busquen el bien común por sobre todo, que trabajen para hacer crecer a su ciudad, a su país, al mundo, ya que si seguimos este camino llegara el tan temido momento de la ciencia ficción en que el mundo sea gobernado por maquinas, pero por maquinas humanas, engrasadas por la tinta de los billetes y soldada con rayaduras de moneda.
"Prefiero ser un ignorante calido, que un frío profesional"
Una persona me dijo: "de que sirve mi profesión si solo me dedicare a hacer trabajos para personas que puedan pagarme y no para aquellos que también merecen un trato digno al alcance de sus posibilidades". Es la pura verdad, la mayoría de nosotros estudia una profesión que le de estabilidad economica, simple y sencillo, no estudiamos para crecer como personas, ni siquiera llevados por nuestra pasión, por algo que nos guste de sobremanera, elegimos carreras costosas, que retribuyan pagos elevados, que nos den casas de tres pisos y carros del año, que permitan gritar a los cuatro vientos que nuestros hijos estudian en colegios particulares cuya pensión mensual alcanzaría para pagar la educación de cincuenta niños pobres por un año, nos manchamos las manos con el verde de los billetes y no con el sudor del esfuerzo.
De que sirve el trabajo que realizas si es totalmente opacado por un trozo papel de algodon lleno de tinta invisible, marcas de agua y hologramas, de que sirve las desveladas si pierdes lo mas importante del ser humano, la sensibilidad, poco a poco te conviertes en una criatura oscura y siniestra, que se mueve al ritmo metalico de las monedas, que danza al compas de cheques abultados de ceros. Es tan lamentable ver doctores que no se preocupan siquiera el nombre del paciente que atienden, para ellos solo son numeros de habitación y camas, abogados que por un pequeño "plus" consiguen dejar libre a algún estafador que hizo fortuna a cuesta de los pobres o a algún violador que satisface sus instintos primarios con niñas de doce años, gente que ya no tiene corazón ni alma, hasta llegar a los trabajos de moda con el "boom" de la minería, el mayor ejemplo de la codicia sin control, capaz de destruir selvas, grandes campos forestales, lagunas, sin olvidar mencionar la contaminacion por emanaciones, metal en el agua, que afecta a los pobladores de zonas aledañas a sus excavaciones, malogrando cultivos, enfermando a sus niños, etc.
Y yo me pregunto, ¿para eso estudiamos?, ¿para eso nos jactamos de ser mejores que otros?, ¿ese será nuestro paso por la tierra?, ¿un paso sin gloria pero con mucha pena?, hasta donde a llegado la deshumanización, hemos pasado de ser la epoca de la modernización para llegar a la epoca de la "monedización".
Las escuelas de formación, las universidades (incluidas las que se pelean por ser denominadas "catolicas", "pontificias", etc), todo lugar que diga formar profesionales debe de tener como objetivo, como meta, generar profesionales humanos, que busquen el bien común por sobre todo, que trabajen para hacer crecer a su ciudad, a su país, al mundo, ya que si seguimos este camino llegara el tan temido momento de la ciencia ficción en que el mundo sea gobernado por maquinas, pero por maquinas humanas, engrasadas por la tinta de los billetes y soldada con rayaduras de moneda.
"Prefiero ser un ignorante calido, que un frío profesional"
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